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Historia

418756_4337063145915_639378979_nEl 2003, un grupo de jóvenes ligados al proyecto FEUC (Federación de Estudiantes de la Universidad Católica), comienza a soñar con una nueva forma de hacer trabajos voluntarios. Querían comprometerse con la realidad chilena, marcada por la centralización y la fragmentación, donde las zonas más aisladas recibían poca ayuda y sobre todo poca compañía Así, plantearon como uno de los objetivos principales del proyecto llegar a los lugares más aislados del país, donde “pocos han llegado”, trabajando a la base de la integración, la soberanía y la conciencia social. Para esto, comienzan a trabajar en conjunto con las municipalidades y las juntas de vecinos, de manera de sacarle el máximo provecho a los recursos por el bien de la comunidad. Desde sus inicios, se desarrollan proyectos principalmente en lugares comunitarios como escuelas, juntas de vecinos, plazas e iglesias. Además se trabaja en talleres, que otorgan un espacio fundamental para el contacto entre voluntarios y personas de la localidad, en el cual se produce un aprendizaje mutuo, al mismo tiempo que se potencian las habilidades y posibilidades de desarrollo de quienes viven ahí. Así, nace Jóvenes Sin Fronteras (JSF).

Los trabajos también van a estar marcados por una forma innovadora de organización. Se trabaja en comunidades de solo 10 voluntarios por lugar, potenciando las relaciones y las posibilidades de contacto real entre los actores involucrados. Al tener un grupo reducido, resulta más fácil compartir con la comunidad de los lugares que visitamos, se puede trabajar con ellos en la construcción de cada proyecto, se pueden identificar otros problemas en donde la municipalidad no haya tomado medidas y en definitiva lograr un contacto mucho más profundo que el que se lograría si un grupo de 50 jóvenes visitara el mismo lugar. Además, las comunidades permiten abarcar una serie de lugares pequeños que muchas veces cuentan con necesidades mayores que las zonas más pobladas.

En relación a la organización ha resultado fundamental el contacto y apoyo incondicional de las FFAA,, la cual desde ese primer año han ayudado al proyecto en el transporte de materiales y voluntarios, además del recibimiento en regimientos. Esta relación permanente sin duda ha ayudado a JSF a llegar a los rincones más aislados de nuestro país.

Con todos los elementos anteriores, comenzamos a escribir nuestra historia. Luego de la primera experiencia de en el invierno del 2003, miramos al otro extremo de nuestro país, y realizamos los trabajos de verano 2004 en Coyhaique, los cuales recibieron el nombre de Patagonia I. El invierno del mismo año, volvimos a Putre y tuvimos nuestra primera experiencia en la comuna de Camarones. En el verano del 2005, volvemos al sur con los trabajos Patagonia II, en las comunas de Coyhaique, Puerto Aysén y Chile Chico. En estos dos primeros años, debido a la lejanía de los lugares, fue necesario que el grupo organizador estableciera contactos con la FACH, el Ejército y las Fuerzas Armadas quienes serían fundamentales para el posterior desarrollo del proyecto.

En julio del 2005, año en que Jovenes Sin Fronteras cumplió dos años, ocurrieron grandes cambios que tendrían una trascendencia muy importante. En esta fecha, el proyecto se desliga de la FEUC y comienza su vida independiente. Así se confirma el que a este proyecto estan invitados a participar todos los estudiantes de la PUC, sin importar su carrera, edad, creencia e idea política. Al ser 100% independiente el proyecto se enfrenta a un desafío organizacional importante, por lo que se refuerza su estructura y se crea un directorio (el año 2006), compuesto por las últimas tres parejas de Jefes Generales, el cual tendrá como función resguardar el proyecto en sus bases y objetivos a largo plazo, además de traspasar los valores de JSF de generación en generación.

En cuanto a las comunas con las que se trabaja, en el invierno del 2005 se cambió el rumbo hacia Tierra Amarilla, Chañaral y Diego de Almagro en el norte y Los Muermos en el sur (verano 2006), en los cuales el proyecto confirma un desarrollo independiente, con la creación de nuevos proyectos, talleres y con la novedosa idea de una camioneta de teatro ambulante, que estaría presente, con algunas modificaciones, de ahí en adelante en el proyecto. En el invierno del 2006, JSF viajaría hacia una de las zonas más afectadas por el terremoto del norte (ocurrido el 2005) , en Huara y Camiña. Además durante este semestre de trabajo se hará efectivo el directorio como nueva forma de organización del proyecto.

Para el verano, ya del año 2007, se desarrollaría una camioneta de médicos, en la zona de Chaitén y Futaleufú, que sería un gran aporte al sólido trabajo de más de 100 voluntarios dentro de sus respectivas comunidades. Luego, ambas camionetas, de teatro ambulante y médica, se fusionan para crear la “Medicul”. El 2007 será un año de nuevas innovaciones. Junto con volver a Huara e ir a Colchane (en invierno), se lanza el Proyecto Juan Pablo II, el cual busca dar una instancia de voluntariado permanente durante el año para ayudar con la población Santa Ana, en la comuna de Recoleta. Dicho proyecto cuenta hoy con un equipo de entusiastas voluntarios, los cuales semana a semana comparten su alegría con los niños allá, siguiendo un ordenado programa de talleres y actividades. La coordinación de JSF se define formalmente dicho año, en donde un grupo formado por ex jefes, trabaja en una comisión encargada de ayudar a los actuales coordinadores en su labor por mejorar cada vez más la ayuda que el proyecto ofrece, además de colaborar para formar de mejor manera a los voluntarios y de esa manera ser cada vez un mejor aporte a la sociedad.

El año 2008, se realizan en verano trabajos nuevamente en la zona de Chaitén, a la cual se le suman las comunas de Puerto Cisnes y Lago Verde. Los trabajos de “El Loa” en invierno, llegan a lugares tan lejanos de la II región, como lo es la frontera con Bolivia. En ellos se trabajó en conjunto con las municipalidades de Calama, Ollagüe y San Pedro de Atacama, el Ejército de Chile, y un convento de monjitas que trabajan en la zona.

En 2009, se realizan los trabajos de “Reloncaví” durante el verano en las comunas de Cochamó y Hualaihué, y en invierno, los trabajos de “El Tamarugal”, llendo a las comunas de Camarones y Camiña, trabajando nuevamente en conjunto con las municipalidades y el Ejército de Chile.

El verano del año 2010 se llevan a cabo los de “Taitao” en la XI región de Chile, específicamente en las comunas de Coyhaique, Río Ibáñez y Chile Chico. En invierno fue el turno de los trabajos “Los LLeuques”, en la VIII región. En estos trabajos se cambia el rumbo tradicional, no se va al norte en un esfuerzo por responder a las necesidades del país derivadas del terremoto, por lo que el proyecto acude a las comunas de Chillán Viejo, Pinto y Coihueco.

Ya para el año 2011, el proyecto se dirige en verano a las comunas de Calbuco y Los Muermos, en los trabajos de “Chacao”. En invierno del mismo año se vuelve al Norte Grande en los trabajos llamadas “Lauca”, en los cuales los voluntarios llegan a las comunas de General Lagos, Putre y Camarones.

El año 2012, JSF se dirigirá hacia Chaitén, Palena y Futaleufú, en los trabajos llamados “Vutalihue”, cuyo significado en mapudungun es incansable. Las comunas de San Pedro de Atacama, Calama y Huara serán las que reciban a los voluntarios en el invierno de ese año, bajo los trabajos “Atitur”, es decir “poder más” en aymara. En estos últimos la camioneta médico-cultural, agregó a sus cometidos talleres de higiene dental, enfocadas especialmente de niños, con lo que la camioneta recibió el nombre de Medi-Odonto-Cul. Con estos trabajos de invierno JSF cumple ya 10 años como trabajos voluntarios de la PUC.

El 2013 será un año de cambios e innovaciones en JSF. Comenzará el año con los trabajos “Suyai”, esperanza en mapudungún, los cuales se realizaron en las comunas de Cochamó y Hualaihué en la región de Los Lagos. Durante este semestre de trabajos se decidirá, que las comunas serán visitadas un mínimo de dos veces, en un esfuerzo por mejorar nuestro trabajo en las localidades, apuntando a un trabajo de mayor plazo que produzca frutos más duraderos. Así además se nos ofrece una oportunidad para evaluar nuestro trabajo y de esa manera profundizar y perfeccionarlo. Los primeros trabajos que actuaron bajo esta lógica recibieron el nombre de “Kusi”, alegría en quechua, los cuales por lo tanto vuelven a las comunas de San Pedro, Calama y Huara.

Posterior a esto, se vino la preparación de los trabajos de verano 2014, los cuales se realizaron en las comunas de Cochamó y Hualaihué. Siguiendo la política implementada el año anterior, estas comunas se visitaron por segunda vez. Dentro de estas, se visitó algunas de las localidades en las que se trabajó en 2013. En estas se pudo visualizar el trabajo continuo de dos años. El nombre de los trabajos fue Admapu, gente de la misma tierra, que representa la confianza en la persona que tenemos cercana a nosotros.

Ya en el invierno de 2014, en los trabajos de Aywiña, se visitaron las comunas de Huara, Camiña y Camarones. La primera fue visitada por tercera vez consecutiva, debido a las necesidades y las posibilidades de generar impacto por parte del proyecto. Las otras dos fueron visitadas en ocasiones anteriores por Jóvenes sin Fronteras.

Después de esto, gracias a las buenas experiencias obtenidas en los últimos dos veranos, se decidió volver por tercera vez a las comunas de Cochamó y Hualaihué, en lo que serían los trabajos de verano 2015 Wenuy, “Amigo” en mapudungún. La preparación de los trabajos estuvieron enfocados en la humildad y la amistad, tanto para el trabajo durante el semestre como durante la experiencia de los trabajos mismos. En esta ocasión, se logró dar un cierre a un trabajo que se consideró de más a largo plazo que otras veces, tanto con las localidades y caseríos, como con las municipalidades.

Ya en la preparación de los trabajos de invierno 2015, se decidió visitar la IV región del país. En esta oportunidad, se quiso derribar un mito, puesto que si bien se visita un lugar más cercano en cuanto a la distancia al centro del país, esta región posee comunas muy aisladas y localidades de difícil acceso. Por lo tanto, se decidió visitar las comunas de Salamanca y Río Hurtado, en los trabajos de Tarinakuy. Se obtuvo una muy buena experiencia con ambas municipalidades y con todas las comunidades.

Actualmente nos encontramos preparando los trabajos de verano 2016, los cuales se realizan en las comunas de Lonquimay y Melipeuco.

La experiencia que tiene JSF hoy día, le permite al grupo de voluntarios desarrollar trabajos cada vez más profesionales y serios, buscando ser un mejor aporte en la construcción del país, los cuales dependen al 100% de su motivación y entrega. Para cada voluntario el trabajo en JSF, durante el semestre, resulta una gran responsabilidad, pero a la vez una gran oportunidad para desarrollar al máximo sus capacidades, además de tener la posibilidad de innovar y pensar en un Chile mejor. Es un llamado a día a día a “gastar la vida”.

Durante los trabajos mismos, ser un Jóven Sin Fronteras implica comprometerse con la realidad de quienes viven en la localidad visitada. Es una entrega completa, de todas las capacidades que se tienen, en la construcción y sobre todo en los talleres y actividades que se realizan, el contacto con el otro es primordial. Por último ser un jóven sin frontera implica un arriesgarse. En primer lugar a vivir una experiencia única en un rincón del país durante diez días con diez personas desconocidas, con las cuales el desafío es formar una verdadera comunidad. En segundo lugar, es un arriesgarse a que estos diez días no sean solo una anécdota en la vida, sino más bien una experiencia que lo marquen y lo hagan consciente de su rol y sus posibilidades de ser un agente de cambio, un arriesgarse a “escoger la vida”.

“Para qué quieren ser solo jóvenes, si pueden ser jóvenes sin fronteras. La juventud es para arriesgarla, la libertad para comprometerla, y la vida para entregarla”.